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10 consejos para emprendedores. Parte 2

 


No te rindas, persigue tu meta

Emprender no es nada sencillo, te vas a encontrar muchos obstáculos por el camino que harán que en algunos momentos te falten las fuerzas y te desanimes. Esto es totalmente normal y todos los emprendedores han pasado por ello, pero no hay que rendirse.

Si algo bueno tiene el trabajar por tu cuenta es que vas a desarrollar mucha resiliencia, la capacidad de sobreponerte a las cosas negativas que te puedan pasar. ¿No encuentras financiación en tu banco? Acude a otro. ¿Tu socio te ha dejado colgado? Tira de contactos y busca alguien que quiera colaborar contigo.

La mayoría de los problemas que te vas a encontrar en tu camino como emprendedor tienen solución, así que piensa en cuál es tu meta y esfuérzate para superar todos los obstáculos.

Anticípate a lo que está por llegar

No importa en qué sector estés trabajando, con el tiempo va a haber cambios en el mismo. Puede tratarse de nuevas tendencias en los consumidores, aparición de nuevas herramientas que pueden facilitar tu trabajo, etc.

Para el emprendedor uno de los principales errores que puede cometer es quedarse rezagado. Hay que pensar siempre en el futuro y en qué vas a hacer para que tu negocio evolucione y siga creciendo. No es sencillo, pero si te mantienes al día con tu formación, acudes a ferias y eventos relacionados con tu sector y prestas atención a lo que ocurre dentro de tu área profesional, podrás anticiparte a todo lo que esté por llegar o, al menos, te podrás adaptar lo antes posible.

Separa tus finanzas de las de tu negocio.

Es posible que dentro de un tiempo necesites trasladar tus instalaciones a un local más grande, que un cliente esté tardando en pagarte y debas adelantar el IVA de su factura, o que te haga falta comprar nuevas herramientas para tu negocio. En cualquiera de estos casos será necesario tener liquidez.

Pero si has cometido el fatal error de no separar tus finanzas personales de las de tu negocio es posible que cuando llegue ese momento no tengas el dinero que te hace falta. Empieza entonces una carrera a la desesperada por intentar conseguir financiación externa.

Para que esto no te suceda no te gastes todo lo que tu negocio genere. Ponte un sueldo, el que tú consideres justo, y guarda siempre algo de dinero para reinvertirlo en tu empresa. Así, si llegan tiempos de necesidad económica tendrás un pequeño colchón que te permitirá mantener tu negocio funcionando.